sábado, julio 11, 2009

UNA EXPERIENCIA HOMOXESUAL

 

Vivo en una gran casona con mi madre y hermana ambas con una intensa vida social y hasta sexual; de hecho la figura de mi madre que aún no sobrepasa la cincuentena está invitadora a un buen polvo, y más ahora que ya lleva unos años viuda; mi hermana que pasa de novios a pesar de su treintena, dice que no quiere ataduras ni compromisos pelmazos. Con lo cual hacen que su vida sea un continuo vaivén de "amigos" y actividades de todo tipo y color, por lo cual por la casa pupulan lo más raros, extraños y exquisitos individuos atraídos claro está por esa facilidad de relación de las féminas con la vida social .

Yo como joven y por heredar el carácter de mi difunto padre, siempre he sido un poco más retraído, siempre me ha dado un poco corte participar de esas fiestas y reuniones de mi burguesa familia de corte liberal, por lo cual siempre he sido como un distante voyeur de la vida social e íntima de mi familia y de todos aquellos que vivimos en la gran quinta o casona de la familia.

Lo cierto es que en cuanto a la vida íntima de la familia, ésta parece como muy intensa o al menos a mí me lo parece, y a pesar de mis veinticinco años, y haber tenido varias relaciones con mujeres de distinta edad y condición, unas veces por iniciativa propia y otra por incitación de mi familia, por sacarme de mi ensimismación; la cuestión es que aunque me gusta follar y no pierdo ocasión, siempre me ha llamado la atención la satisfacción con que se deleitan las mujeres al recibir un rabo en cualquiera de sus agujeros.

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Como mirón que soy, más de una vez espié a mi madre con alguna de sus amistades y bien fuera hombre bien fuera mujer, sus ayes eran tan tremendos, que siempre que esperaba gozar de algo extraordinario daba permiso al servicio, para suspirar a sus anchas. Mi hermana es algo más tranqui en cuanto a las algarabías, pero puedo jurar que es una golosa y lujuriosa de mucho cuidado.

Para muestra un botón, hace unos meses mi madre se encandiló al ver una revista de mi hermana donde aparecía un negro con un rabo tipo burro, y se quedaron ambas flipadas, de hecho yo creo que anduvieron buscando entre sus amistades haber dónde podían encontrar un semental de aquella naturaleza. Lo cierto es que no tardó en aparecer por casa un negrazo un tanto esmirriado, pero que en su abultada bragueta, se veía que la escuchimez debía ser en otro lado y no en la entrepierna.

El negrazo fue pasando por casa cada vez con más frecuencia hasta que un día se quedó a dormir, quedándose con mis dos parientas:mi madre y hermana, que no soltaban la presa ni para ir a mear; como ví la movida me fui pronto a la cama y las dejé que llevasen la labor de poner a tono al negro y su herramienta para un posterior usufructo.

A eso de las dos de la madrugada me fui a uno de esos observatorios que tenía preparados y allí asistí al espectáculo de cómo el negro ponía en posición una buen aparato de casi 40 centímetros y con un diámetro más que considerable.

Tenía a las dos reales hembras en la cama, a mi madre panza abajo toda espatarrada, y se abría las nalgas para dejar pasar todo aquél badajo, que era abrazado fervientemente por unos rojizos labios que goteaban placer por todos los pelos que rodeaban aquella lujurioso concha, el negro conducía con una mano su mastodóntico Príapo, para que no se le doblara y poder encalomarle entre las blanquísimas nalgas a mi madre toda su morcillera herramienta, mientras los inmensos huevos daban voluptuosos aldabonazos en la zona clitoridiana de mi madre que la ponían a cien y suspiraba de placer a cada emboladay aldabonazo.70852253

Mientras mi hermana esperaba el turno panza arriba, al lado de la gozosa pareja, y se había metido un buen consolador en el ojete, mientras el negro le iba introduciendo poco a poco el puño en el chocho, para delirio de ésta, que le reclamaba a gritos le ensartase a ella también con aquella enorme pirula.

El recalentón fue tal que pronto me fui a la habitación a hacerme una gran paja, antes pasé por la de mi hermana y conseguí uno de sus finos consoladores anales, ya en la habitación me desnudé y me apoyé al igual que mi madre en la cama, de tal forma que la polla me quedara fuera de ésta, para así poder sobarmela a gusto, escupí y lamí el pequeño y fino Príapo de gelatina y empecé a intentar encasquetármelo en el ojete, pues tenía que saber en agujero propio de que naturaleza de placer es el que sienten las mujeres cuando algo entra en sus distintos cuévanos; La verdad es que aquello entró en mi culo y aunque dolió un poco, la sensación no parecía muy gratificante, cuando ya desesperaba de seguir martirizándome, no sé cómo, le dí una especie de molinete al pirulillo de goma, y mi pirula se volvió a tensar por el placer.

La cierto es que empezaba a intuir el placer de ser ensartado, estaba a punto de correrme, cuando sentí una fría lamida en plena nalga, un vistazo y tras de mí estaba nuestro perro Setter Gordón, husmeando entre mis nalgas y el sabor de aquél artilugio que tenía ensartado en el culo; fue olerlo y querer montarme como si de una perra se tratara.

Pensé para mí si el pirulillo de goma, comienza a darme ese placer que me dará una polla como la de este animal ? Y ya en pleno desenfreno, me saqué el priapillo del culo que le dí a chupar al Setter, éste aún se encabritó más, me puse una camiseta para que no me marcara la espalda y unos calcetines en las patas delanteras y me apoyé en la baja cama, para que King, empezara su labor, antes z le pajeé bien; como el ojete ya lo tenía bien lubricado, el muy ladino encontró fácil su objetivo, y de dos emboladas me dejó como un nazareno, sumido en pleno delirio.

Sentir aquello caliente moverse por el ojete era una delicia, si no fuera por las empitonadas que me hacían un poco de daño, por lo cual eché mano atrás para retener tanta prisa, y allí lo retuve, cuando paró de dar emboladas, aquel aparato fue creciendo en grosor para mi placer y tras mi mano aparecía por momentos un inmenso bulto, sentir todo mi tubo anal inundado por aquella caliente salchicha, hacía que mi otro Príapo, requiriese más atención.

 

El Setter se apartó de mi espalda, pasó una pata sobre su polla y quedó como si estuviera enganchado con una de sus congéneres, eso ya fue el sumun, sentir como aquello iba creciendo y regándome por dentro a la vez que yo me pajeaba, hizo que la quemazón del pajote, fuera inminente, mientras el vaivén de perro queriendo salirse y yo metiéndome aquel mostrenco cada vez más hicieron que la corrida fue abundante y me dejara extasiado y sumido en una plácida languidez, que se rompió en un auténtico éxtasis cuando el Setter lentamente se iba de mi culebreando por mi culo, ahora comprendía los ayes de mis parientas cuando les metían y sacaban el nabo ...

Estaba King, el Setter lamiendo mi dilatado y dolorido ojete, cuando notó sobre mis nalgas un contacto caliente a la vez que me ensalivaban de nuevo , me dí vuelta y allí estaba el negro con su manubrio y mi hermana.

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No te preocupes querido hermano que André con suave dulzura, te hará ver las estrellas del placer, Tenía miedo de aquel pollón que él tal André ya me pasaba por la nariz, el olor a coño y pringue hizo que rompiera toda la timidez que hasta ahora me había mantenido lejos de los hombres, pronto engullí lo que pude de aquel artefacto, cuyo tacto y flacidez se amoldaba a los requerimientos de mi lengua.

 

André se echó sobre mis glúteos, lamió y lubricó con paciencia mi ojete y allí introdujo su larga lengua a la vez que me apretaba el escroto, le ayudé a que entrara aún más; me dio vuelta y de rodillas comenzó a sobar mi esfínter con aquél cebollón, que poco a poco se iba abriendo paso entre mis nalgitas, mi hermana se arrodilló sobre mi pecho a la vez que me daba a chupar sus carnosos y pringosos labios de corridas, y se aplicó a chupar mi agotada polla con ayuda de King que colaboraba activamente en la labor, No sé cuanto entró en mi culo del pollón de André, debió ser mucho por los grititos de mi hermana, lo único que sé es que me fui dejando caer en una espesa nebulosa de placer en la cual ya no controlaba absolutamente nada; entre los chupeteos y aquellos suaves zurriagazos de André me llevaron al paraíso, y a una adicción total a las pollas en mi culito

Abelardo de Leyre

domingo, junio 28, 2009

Follando con bragas

NO sé si será solo a mi , pero he de decir que las braguitas me ponen, ese tanteo en los confesionarios por entre las falditas, ese apartarlas a un lado para tantear con el pijo la dulce entrada al cielo sempiterno o al infierno más esplendoroso es algo que priva a cualquiera, cuando tiras de las gomitas, o cuando follas en plan salvaje, o sea aquí te pillo aquí te mato, y no hya tiempo para quitar nada, sino hacer a un lado y meterlo todo allá dentro.. es una delicia, como lo es cuando en pleno orgasmos tiras de las bragas y estas se rompen y se rasgan y notas como la real hembra chilla y chilas para que tires y tires…

Que tendrá esa dulce lencería, mojada, oliente a sexo, blanca virginal que tanto nos apasiona…

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UNA EXCITANTE COMIDA..

Aquél día me fui al lejano restaurante del centro comercial, tras esperar no se cuánto tiempo, me dieron una mesa para un solo comensal en un apartado rincón; al otro lado de una mampara de cristal había otro mesa ocupada por un seboso hombretón, que viéndole comer daban ganas de pedir al camarero, no el menú , sino el bote de bicarbonato.

Al final llegó mi comida, abrí el periódico, y allí metí la cabeza para no ver al bruto deglutir, en un momento dado levanté del periódico la vista y la escena había cambiado, al otro lado del cristal, ya no estaba el simio, sino una pareja de unos cuarenta, él de barriga desfondada y calvo, pensando también tan solo en el plato, ella a pesar de los años más juvenil de buen porte y con un escotado y minifaldero vestido, él estaba sentado a mi vera, y ella frente a los dos, aunque de mí la separaba la mampara de cristal.

Lo cierto que me pronto sus rellenitas curvas me atrajeron, y prácticamente no quitaba la vista de sus escote y de sus piernas, que a cada movimiento sus muslos quedaban más al aire. Estaba enfrascado en aquella escena de ver si el vestido se corría un poco más y me dejaba, al menos, entrever el color de sus braguitas... , hasta llegué a dejar caer el periódico por ver si así alcanzaba a ver algo más .

La mujer debió ver mis esfuerzos eróticos festivos, y la verdad es que en vez de cerrarse como una valva de perlas de majórica , se abrió más de piernas dejándome ver sus tostados muslos, casi donde pierden su nombre. Me quedé sorprendido, mire para ella y recibí un cómplice guiño, mientras el mastodonte que la acompañaba tenía sus narices metidas en la fuente de los espaguetis. Al cabo de un momento cerró sus muslos, bien creí que todo de había acabado, cuando por medio de pequeños movimientos casi imperceptibles para su acompañante, vinieron a darme la sorpresa del mes, pues vi aparecer entre sus rodillas unas diminutas braguitas moradas, que fueron cayendo paulatinamente piernas abajo, cuanto hubiera deseado ser su acompañante, descalzar el pie y penetrar en aquél cálido desfiladero.

Mi calentura era de 3000º centígrados, por lo cual tuve que meter la mano entre mis partes, para acomodar la banana, maniobra de la cual mi oponente en el juego erótico festivo, no quitaba ojo, hasta me atreví medio tapándome con el periódico, a dejarle el ver el cebollón de la polla, su respuesta fue pasarse la lengua por los labios, como relamiéndose, pero el juego no acabó ahí , sino que se medio giró y me dejó ver como uno de sus dedos penetraba en su chumino, tras lo cual se lo llevó a la boca. A todo esto el acompañante si enterarse de nada.

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No pude más, salí casi corriendo, tras pagar el menú hacia los servicios, para acomodar y sí acaso aligerar el bálano, medio estaba en ello, y ya estaba cerrando la puerta del water para hacerme una paja allí mismo, cuando me empujaron dentro, iba a revolverme cuando mi vecina de mesa ya había levantado su vestido y hacia las maniobras necesarias para mi acomodo en el water. Allí me senté estupefacto polla en ristre que fue literalmente engullida por una ardiente almeja, que ya dejaba notar un incipiente orgasmo. La lengua de la propietarias de tan ávida almeja, me llegó hasta el campanil, para luego penetrar de forma deliciosa por mis oídos, hasta casi la trompa de eustaquio .

La verdad es que se lo sabía hacer, se levantó tras un breve pero intensa corrida y dándose vuelta se la medio fue introduciendo en su otro agujero, dúctil y extensible como el solo, que pronto dio con el quid de mis sentidos, me cogí a sus tetas, hinqué los dientes en sus hombros y nos fuimos mutuamente por el desagüe del placer. Sentí luego como poco a poco se iba de mí , aquello no parecía tener fín, cuando sentí una suave y húmeda caricia de su lengua limpiando los restos de la vorágine, y allí me quedé medio atontado, ensoñado en el cansancio y el ese dulce placer postcoital, cuando unos golpes en la puerta del water y una voz bronca en la puerta, me despertaron de aquél dulce sueño, que a día de hoy no sé si fue real, aunque semanas más tarde no sé como pero en el bolsillo superior de la americana aparecieron unas diminutas bragas moradas...

    

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Abelardo de Leyre

sábado, junio 13, 2009

Buenorras y frescas..

A mi que le voy hacer, será cosa de tanta represión monacal, o de ver  a la tías normales y cotidianas, pero ver esas modelos espectaculares,  pues como que no me ponen.

Para mi lo sugestivo son estas macizorras amigas.20070109-4466-4

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domingo, junio 07, 2009

Coches y Eros

La verdad es que yo apenas si me lo he hecho en el coche, primero porque lo tuve muy tarde y no necesité hacerlo en coches, casi siempre me las ingenié para disponer de cama, camastro, o manera de no tener que hacérmelo en un coche.

Pero entiendo, por lo que se cuenta y se ve que la erótica del coche, tiene gancho, y atracción  y hasta dicen que as mujeres sexualmente más activas conducen coches franceses, según datos de la revista alemana Men’s Car. La investigación concluye que las conductoras de coches galos mantienen 2,1 relaciones a la semana. Tras ellas se sitúan las dueñas de automóviles Audi (2 por semana), empatadas con las de autos italianos y, en tercer lugar, las conductoras de BMW (1,9)

 

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Hace unos meses se publicó una noticia verdaderamente perturbadora. Sucedió en Argentina. Una pareja se despeñó en su coche por un acantilado mientras estaban haciendo el amor. Por lo visto, durante el traqueteo sensual, él o ella (la cosa no estaba clara) desactivó sin querer el freno de mano y el coche se precipitó al vacío. Reírse de este tipo de cosas trae mala suerte…

Sólo comentar que, milagrosamente, la pareja resultó ilesa. Sirva este caso real para ilustrar lo complicado y peligroso puede ser utilizar el coche como recinto de esparcimiento sexual. Y no sólo difícil, como decía la dichosa cancioncilla del Simca 1000.

[foto de la noticia]

Durante lustros el automóvil ha sido el único espacio posible para mantener relaciones pre-matrimoniales o extra-conyugales. Para hospedarse en un hotel te pedían prácticamente el libro de familia (o sin el 'prácticamente'), la fila de los mancos en los cines no permitía excesivas alegrías circenses (vamos, que para un apaño rápido, vale, pero poca cosa más) y la calle, ya fuera en su vertiente parques y jardines o descampados suburbiales, sólo era apta para los más osados.

Generaciones enteras de españoles han vivido sus primeras grandes (o discretas) noches de amor en el interior de un utilitario. Toda ciudad o pedanía de este país tiene su zona de desahogo carnal automovilístico, en la que las autoridades suelen aplicar el viejo principio de la vista gorda, siempre que la situación no se vaya de las manos y a la gente le dé por experimentar fantasías grupales. Las hay extraordinariamente bucólicas por las vistas (la carretera del Tibidabo, en Barcelona, con la ciudad a tus pies, es como de película americana) y otras, como el parque Polvoranca en el sur de Madrid, que los fines de semana tiene una densidad de población digna de Calcuta.

[foto de la noticia]

Los coches actuales son tal prodigio de comodidad y habitabilidad que, si a la ministra Chacón le diera el punto, les podría poner el cartelito de vivienda de protección oficial. Me han comentado que entre los usuarios del parque Polvoranca hay parejas que, además de tunear el coche exteriormente, también se han instalado DVD para, después del coito de marras, poder ver una peli con la churri y echar la tarde del domingo como en casa. Ah, y con mantitas tapando las ventanillas, para evitar mirones indeseables en el 'pay per view'.

Los coches del amor. Bajo tan simpática denominación, la página web Autocity lleva desempeñando de unos años a esta parte una labor de clasificación de los automóviles disponibles en el mercado, en función de sus prestaciones erótico-festivas. Hace unos años se centraron en la gama baja y los resultados de las pruebas fueron espectaculares e inesperados. El coche utilitario mejor valorado fue el Renault Twingo, puesto que su capacidad de transformación del habitáculo interior (los asientos se abatían totalmente), lo convertían en una cama muy completita sobre cuatro ruedas. En estudios posteriores, los responsables de esta página se han centrado en vehículos de gama media y superior. El mejor valorado ha sido el Volkswagen Golf, con 57 puntos, seguido del Peugeot 307, con 50 y el Audi A3, con 48.

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Sobre el primer clasificado, la revista afirma: 'Especialmente agradable es hacer el amor en el asiento del acompañante, con mucho espacio libre para las piernas y excelente separación del asiento al salpicadero que permite realizar un gran recorrido pélvico sin chocar con nada'. Vamos, que el estudio está hecho a conciencia y con todos los elementos analizados al detalle…

Una última recomendación: hay un libro extraordinario llamado 'Carma Sutra', sólo editado en inglés, que consiste en un simpático y detallado manual de posturas sexuales en el coche. Sus autores son Alex Games y Esther Selsdon y en él podemos encontrar un repertorio de posiciones sexuales para el asiento de atrás, el del copiloto e incluso ¡el maletero! Las ilustraciones, como podéis apreciar, son muy bonitas e instructivas y también se hace un repaso a diferentes coches y modelos y sus prestaciones para tan íntimas necesidades.

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Para que encajarse , teniendo tanta superficie plana fuera

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Las hay provocadoras, estas van todos los dias por mi mismo itinerario

sonday2La versatilidad de la palanca de cambios

 

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Abelardo de Leyre

domingo, mayo 31, 2009

Un apretón de Huevos

Esto del bondage que siempre se ve sobre la mujer, sus tetas y sus chochos , como hemos visto ya cientos de veces  y en este mismo blog. pues la verdad es que también debía llegarle al hombre, de ahí que hasta estas páginas hoy llgue una colección de pequeñas torturas a los caballeros y en su partes más pudendas.

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Estos placeres a través del manubrio viril , pues también tienen esa doble visión

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Todo esto y más en la página de wwww.picland.to

Que  es os sea leve

domingo, mayo 24, 2009

JUGANDO A SER “MALOS”

No es a que me entusiasme el tema del bondage , pues la verdad es que tanto ponerme el cilicio según mandan los cánones papales de la penitencia, pues he terminado odiando cualquier cosa que signifique el  más mínimo dolor.

Pero en todo caso no he rehuido darme cierto placer atando al “partenaire” o que yo fuera fruto de los juegos de  alguna “Madama” por aquello de intensificar el placer, aunque de por medio también está el tema de la dominación , y quien domina a quien,  y la dignidad personal.. etc largo tema y debate…

Pero para aquellos que gustan del “bondage” o del fetichismo del bondage” pues les dejo con unas muestras primero de como hacernos nuestra cueva del placer-dolor y  luegop algunos ejemplos caseros de como poder llegar al placer por esta singular vía que parece tiene muchos pero que muchos adherentes.

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Este es un bello ejemplo como nuestro garaje puede ser convertido pues el nido del bondage, eso las visitas inoportunas y demás si encuentran este riconcito haber como se lo explicamos.

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Nos lo podemos montar en el campo, el problema es que si aparece el SEPRONA (Guardia Civil) tenemos jodido explicar lo que sucede y podemos acabar en la trena por maltrato.

Añadiendo que en este caso, poco polvo se le puede echar  a la moza, es más mala leche, como cuando poníamos lagartijas atadas en la via del tren,  pero para amante del gore campestre, pues aquí tienen una idea, yo tuve una amante muy gustosa de las escena en el monte,  y en pelota picada y uno d e los mejores polvos de  mi vida, y ver enloquecer a alguien fue cuando la llevé a un hayedo…. luego estuvimos horas para quitarnos tanta mugre…Sino hubiera visto Furacu…

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También la casa,  sin llegar a los extremos anteriores nos ofrece muchas posibilidades como podemos ver en las fotos de arriba, sin olvidar el juego que puede dar la cama , aunque viendoalgunas fotos , más bien parece el electricista  o el carpintero que preparar para echar un polvo.

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Lo cierto es que hay se complica de madre para echar un polvo, tal porque este dura, poco hay que saborear el atrezzo, ¡Algunas Ideas¡

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Como podemos ver hay quien le saca provecho desde el gimnasio a la pecera o a la cuba del vino, todo  vale para el placer.

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Todo vale y sirve

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mujer vaca Espero haberles podido ayudar para los juegos de este fin de semana.

Abelardo de Leyre, y ya saben pueden escribirme a    adeleyre@hotmail.com

jueves, mayo 14, 2009

La Playa también sirve para algo más que para enseñar chochos

 


Sucedió en una playa gaditana en el mes de Agosto a eso del comienzo de la tarde.

Lo cierto es que yo ya estaba un poco harto de familia, de la solanera que hacía que mi delicada piel quedara color crustáceo, y de ver tanta tía en pelota enseñando chocho por todos lados y meneando las "teresas" a cada movimiento, y como no de chorbos en pelota.

Ante tanta exposición, opté por subirme hasta el pinar y buscarme un recóndito lugar entre unos zarzales para echar una siesta y soñar con todos aquellos cuerpos que a mis ojos no hacían sino que pedirme guerra.

Recogí pues la manta y me dirigí aun pequeño sotobosque de pinos y zarzales que me cubrían de miradas indiscretas, pues mi idea era echar una siestecita sin que nadie me diera la vara.

En ello estaba, soñando en ese típico duermevela en que uno coge su picha y sueña que se lleva a una de aquellas chiquillas de la playa a lo largo del malecón, donde en un rincón a salvo de voyeurs y chismosos, le va subiendo muy despacito la falda a la vez que se la va apretando contra uno, y deja deslizar su mano por aquellos pomposos glúteos, hasta encontrar la costura de mini braga, y se deja perder por aquellas humedades que piden guerra, primero un dedo, luego dos, más tarde el pezón que no se como acaba en mi boca succionado hasta derramar unas pequeñas gotitas y cuando uno ya se disponía a sacar su herramienta para el pertinente uso....

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¡ Zas ¡ El chirrante sonido de una meada femenina, me saca de mi cálido sueño, y me encuentro con un pollón en la mano a punto de querer escupir su artificio, abro los ojos y casi frente a mí entre los arbustos entreveo una mujer de amplios volúmenes agachada y con una mano se aparta del traje de baño para dar rienda a su vejiga, ella no me había visto e ignoraba que alguien la contemplaba.

La tengo contra el trasluz del horizonte donde no sólo veo sus poderosas ancas y grupa, sino unos inmensos pelos chorreantes de orín que restriega con su otra mano para llevársela hasta su nariz donde aspira profundamente su propio olor; sus labios dejan entrever una inmensa raja de cuarentona que todo se lo come; allí a salvo de imprevistas miradas, al menos eso cree ella, comienza el auto magreo de su peludo chocho, mientras con la otra mano restriega sus tetazas de madre entrada en años.

Se comienza a pasar por la inmensa raja todo lo que encuentra y sigue atenta a no sé que cuestión que pasa más abajo, fuera de mi campo de visión, me acerco pues lentamente, despacito sin meter ruido y cada vez veo su inmensa higa roja palpitando de placer, lo que ella ve son dos jóvenes de tostada piel retozando en un perfecto 69 chupando ambos dos, los respectivos nabos, mientras una jovencita de respingonas tetas les chupa alternativamente sus tiernos agujeritos , lo cierto es que la estampa en aquella recóndita cala era una escena de los más excitante, de ahí que mi querida voyeur, se pusiera como se estaba poniendo loca porque alguien se ocupara de ella.

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Lo cierto es que ni me gusta la violencia , ni violar a nadie, pero aquella jamona allí medio tirada en el bosquecillo y restregando aquella pepitoria, hicieron que mi príapo se pusiera de un tamaño que más bien se salía de su terso envoltorio, y me pedía que guerra, me acerqué a un más a la jamona y cuando quiso darse la vuelta yo ya estaba encima de su espalda y metiéndole mi traje de baño en la boca para que no chillara, a la vez que la sujetaba entre mis piernas que poco a poco se iban enredando entre las suyas, y me daban una buena situación para ensartarle todo el pollón, busqué su enorme raja que encontré entre las costuras del traje de baño, ya inundada de caldos; ella se retorcía no sé si para escapar de aquella invasión o para que se la metiera ya de una vez, todo ello me llevaba a no pensar en nada y de un empollonazo, rasgando mi ya sufrida piel con las costuras del traje de baño, le ensarté mi buena herramienta,

Esta una vez se sintió enpitonada, hizo tales ejercicios y brincos, que si había algo que había quedado fuera de mi polla, con éstos malabares fui absorbido hasta las mismas pelotas, seguía retorciéndose y dándome placer a mansalva pues sentía como mi polla era retorcida y exprimida en aquella húmeda cueva, sentía como aquellos largos pelos se entrelazaban con los míos a modo de tentáculos, aquellas contracciones pronto dieron como fruto un buen chorro de semen y una flojedad en mi tenaza, la jamona pareció quedarse también satisfecha de aquella inundación de semen, que empezaba a aflorar en medio de un chop, chop...

Cuando me dí cuenta la jamona se había no se como levantado de un soplo arrojándome de su lomo y teniéndola yo a ella encima, y escupiéndome el diminuto traje de baño que pronto ocupó un nuevo lugar en mi boca; -... ahora cabrón me toca el turno de poner las cosas en su sitio, polvo por polvo, te gustó endiñármela a traición eh, jodido niñato... ahora sabrás lo que es bueno, veo que no estás aún empalmado, pero eso lo arreglo yo en un instante...se echó sobre mi vientre dejando caer todo su peso sobre él, me echó las tetazas encima y sentí que me faltaba el aire, echó una mano atrás y retorció mis pelotas, pronto mi pirula se disparó de tal forma, que en pocos segundos alcanzó una buena dimensión, se restregó sobre ella su buen pirulillo clitoridiano, y dejaba salir sus ayes de placer, levantando sus inmensas mamás para que recobrara el aire, pues sentía que empezaba a ponerme morado, en una de esas inmersiones sentí que de nuevo cogía con una mano mi polla se la restregaba por toda su amplio fondo y se la encalomaba ahora en una zona más estrecha que identifiqué como su culo.

07

Levantó sus tetazas de mi cara, me apretaba el plexo solar para subirse y luego dejarse caer sobre mi dolorida polla; ah... mira que me han dado por el culo, pero hasta ahora esto ha sido lo mejor, ha sido toda una suerte niñato que te hayas decidido a violarme, pues he encontrado la horma que necesitaba, así mi niño levántate un poquito y clava a tu mamaita ese zurriagazo tuyo tan hermoso- y así fue como me corrí de nuevo, viendo al revés , cabeza abajo al trío, como uno de los muchachos se follaba a la niña de los erizados pezones, y el segundo hombre le daba por el culo al primero y acompasaban sus vaivenes...

Mi querida amazona ahora me sacaba el traje de baño de la boca y me daba a chupar sus grandes pezones y echaba la mano a su entrepierna y a mi príapo y con todo aquél mejunje me restregaba la cara y sus tetas; la placidez tras las dos corridas me dejó medio adormilado y más cuando mi amante amazona se dedicó a limpiar mi polla con una experta lengua, en ello estaba dejándome acunar en esa placidez y volviendo al limbo de los sueños, cuando sentí que se daba vuelta sobre mi vientre ésta vez dándome la espalda y volvía a chupar el pubis y mi polla... en esto que sentí un dolor en un muslo, no podía levantarme, tan solo lanzar débiles puñetazos a su espalda, sentía como rasgaba la fina piel del muslo con algo punzante, a la vez que estiraba con su boca mi flácido pene.

Cuando se levantó, vi algo sobre mi dolorido muslo, no podía creer lo que había pasado en tan solo unos minutos dos violaciones entre dos contrincantes, y unos números en mi muslo.

...Ese es mi número de teléfono, si quieres ya sabes donde encontrarme y seré tuya, y gracias por todo...,- se restregó su mano de nuevo por el chochazo me lo pasó por la cara, y este es mi grato recuerdo ...-recompuso su traje de baño y se fue tan campante , dejándome con un par de narices y más chupado que la pipa de un indio

 

    Nombre: Abelardo de Leyre